Changing two worlds

Cambiando dos mundos


 

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Aletheia

Aletheia (Antonio Espinosa de los Monteros)

Despertar una mañana en Madrid, España, y acostarte por la noche en Addis Abeba, Etiopía. Bajar de un avión lleno de gente de color o de blancos con pinta de Coronel Tapioca, en un aeropuerto que podría parecer europeo excepto por la nula seguridad y la falta de higiene. Salir a la calle y sentir, por fin, que estás en África. Son las cuatro de la mañana pero aún eres capaz de emocionarte.

Coger el coche por la mañana en ese barrio residencial, girar a la derecha en la primera calle y ver, durante una fracción de segundo, a un joven tirado en el suelo. Espuma desde la boca hasta el asfalto. Ojos blancos. Muerto tal vez. Dejar de ver porque el coche avanza. “¿Qué ha sido eso?” Mirar hacia atrás y comprobar. Dos hombres lo apartan de la carretera como a un saco inerte. Torcer con el coche de nuevo y perderle de vista. Primer impacto.

Aletheia Sorprenden los contrastes. Indignan. Embajadas opulentas frente a chabolas inmundas. Carros de burros compiten en los semáforos con los Toyota Land Cruiser de última generación de la ONU. Ciegos, cojos o moribundos compartiendo aceras con funcionarios trajeados. Dos mundos en uno, conviven pero no se tratan. No se conocen. No se interesan.

Franquear un portón azul en el centro de la ciudad. Dentro, pabellones de camas, personas enfermas, ciegos, poliomielíticos, tuberculosos, sidosos, deformes, locos. “Terrible, es terrible”. Pero… qué felices parecen. Personas y felices. Un niño con un tumor del tamaño de un balón en lugar del ojo se acerca y te sonríe. Le miras y tratas de corresponder su sonrisa, pero cuesta. Querrías llorar. La repulsa que te produce su desgracia, su deformidad, choca con la pena, la compasión. No entiendes. No estás preparado para entender. “¿Qué es esto?” Te rompes por dentro, te haces pedazos y, por un momento, te ves miserable, pequeño, desagradecido. “¡Él es feliz así!” Estás en la casa de las Misioneras de la Caridad.

Te acuestas y sabes que esa no es una noche como otra cualquiera. En sólo un día has visto tanto que dormir en difícil. Hay mucho que pensar.

Los días en Addis son todos parecidos. Lo único que cambia es tu percepción del panorama. Con el tiempo, deja de sorprenderte todo aquello que el primer día supuso un trauma. Todas aquellas imágenes. Te acostumbras al paisaje de miseria y de incoherencias con una facilidad que, si te paras a pensarlo, te asusta a ti mismo.

Unos días más tarde sales en el coche en dirección a Assayita, Afar. Diez horas de viaje hacia el desierto, hacia el lugar más pobre y seco del país. La ciudad se va convirtiendo en suburbio chabolista, el suburbio en fábricas, las fábricas en cultivos y, poco a poco, todo va desapareciendo, dejando lugar sólo a la tierra salpicada de matojos. Relieves oscuros volcánicos. Suelo rocoso o arena salvaje. Tornados. El resto del paisaje lo componen babuinos, camellos, ciervos, jabalíes, cabras, avestruces, milanos, marabúes… Y entre todo esto los poblados afares, dispersos por el desierto pero en ocasiones visibles desde la carretera, parecen formar parte del paisaje natural sin pervertir el medio.

De vez en cuando hay algún pueblo estable, más “civilizado”. Parar en él y salir del coche supone verte rodeado de niños en cuestión de segundos. Niños, muchos niños, por todas partes. Visten camisetas rotas, crecederas o despintadas. Alguno uniformado. Ronaldo, Messi, Drogbá… incluso algún Raúl, orgullo. Camisetas. A veces nada más que eso. Pies descalzos, pequeños, sucios. Alucinan contigo, con tus pintas. “Qué tío más raro” parecen pensar. Te tocan las manos los más valientes del corro. Otros miran desde atrás indecisos, pero al rato se pelean por darte la mano. Los pelos de las piernas son algo insólito para ellos. También los curiosean. No cometas el error de levantar a uno en brazos, porque tendrás que hacerlo después con todo el resto del personal… Después de un rato sintiéndote E.T. te montas en el coche y arrancas mientras ellos te siguen como en procesión. Y te gritan “money, money” desde fuera, pero se conforman con un caramelo, y si les sonríes te devuelven la sonrisa, pero no una de esas de quedar bien, sino una entusiasta y sincera, con sus blancos dientes que sobre las caras negras parecen alumbrar.

El coche sigue su camino y tú dentro. Camino tortuoso, pendiente pronunciada, pero asfalto al menos. Cementerio para los camiones de doble remolque y de fabricación china. Al rato ya no te llama la atención verlos destrozados en las cunetas. De nuevo, dramas convertidos en costumbre.

Al fin llegas. Assayita es el pueblo de Paco Moreno. Aquí vive la mayor parte de los 10 meses que pasa en Etiopía cada año desde hace cinco. Su casa es un lujo: tiene letrina, un grifo en el jardín y hasta nevera. Paco se encarga del hospital de Assayita, en el que ha reformado varios edificios y ha levantado otros. Además ha comenzado un programa de nutrición que lleva a cabo en el propio hospital y en el campo de refugiados cercano al pueblo. Por si eso fuera poco, ha excavado nueve pozos por toda la zona y se encarga de mantenerlos periódicamente; ejerce de ambulancia cada vez que hay un caso grave o un parto; y asiste a las Misioneras de la Caridad de Semera (a setenta quilómetros) cada vez que lo necesitan. Y todo esto a más de cinco mil quilómetros de su casa de Madrid, sin un solo occidental en el pueblo y con unas temperaturas que en verano rondan los cincuenta grados. Sin vacaciones, sin pagas extra, sin tele de plasma y sin presión social.

Pero para entender de verdad la labor de Paco en Assayita es necesario acompañarle en su día a día. Ver lo que hace, cómo lo hace y participar de su actividad y de su trato con las personas locales. Para el que viene de fuera es difícil hacerse cargo de las impresiones que se van recibiendo continuamente. Imágenes, sonidos u olores que necesitan tiempo para ser procesados. En el campo de refugiados, una embarazada de treinta y dos quilos o una joven de veintiséis. Niños completamente desnudos y manchados de barro seco por no conocer el agua de una ducha. En el hospital, un niño de dos años con el cuerpo abrasado en una hoguera; un anciano con el pie muerto, necesitado de amputación, acompañado de su mujer que llora; o sencillamente personas en estados inimaginables tendidas en las camas, rodeadas de familiares o solas, silenciosas o llorando… Ésta es la emergencia en el cuerno de África, pero aquí se declaró mucho antes de que saliera en la prensa o en los anuncios de las grandes ONG’s. De África no se habló hasta que la causa de Haití dejó de dar dinero, pero aquí llevaban ya más de un año en emergencia y siglos muriendo de hambre. Y entre todo esto está Paco. Hace cinco años era un abogado de prestigio en Madrid, con un despacho propio y unos ingresos envidiables. Ahora es, sencillamente, feliz…

Etiopía es un país increíble por lo bonito y por lo feo, por lo que ocurre y por lo que no ocurre, por lo que se hace y por lo que nunca se ha hecho. Vuelves a España con la piel más quemada, pero sobre todo, con los esquemas destruidos. Es difícil que no cambie algo en ti. Es imposible, en realidad, porque no sólo te das cuenta de lo injusto de sus vidas, sino que, más aún, entiendes todo lo absurdo que hay en la tuya. Porque yo podría ser uno de ellos. A mí podría haberme tocado nacer en un charco de lodo en Assayita y, sin embargo, como he nacido en un hospital español me siento muy seguro, muy responsable y muy merecedor de todo lo que tengo. Es mío…

Si, volver a Madrid es difícil al principio. Y, aunque probablemente en poco tiempo regresarás a tu vida diaria sin que cambien demasiado las cosas en apariencia, al menos ya eres responsable de reaccionar de algún modo. Ya tienes las armas. Porque si es cierto que “La verdad os hará libres”, ahora eres más libre que nunca, porque has conocido la mayor verdad.

Festival Benéfico Fresno Rock

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Cartel Fresno Rock

Fresno Rock

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El Fresno, Ávila

21 y 22 de Septiembre.
Música Rock, electrónica, alternativa...
Cine.
Zona de camping incluida.

"Desde Amigos de Silva queremos darles las gracias a toda la organización de Fresno Rock, a los grupos, a los Dj's y a todos los asistentes, por destinar los fondos recaudados en favor de los que más lo necesitan. Ojalá vuestro espíritu emprendedor y solidario se contagie!"


FRESNO ROCK

Todo por 25 Euros. Solo entrada anticipada. (entradas limitadas)

Grupos:

- Four Quarks

http://www.facebook.com/pages/FOUR-QUARKS/298607216829528

- Mugga

http://music.mugga.org/
http://www.facebook.com/MuggaBand

- The Dark Colours Since1685

http://www.facebook.com/pages/The-Dark-Colours-Since-1685/147556828635129

- Breath!

http://breath.bandcamp.com/
http://www.facebook.com/breathband

- Mutea

http://mutemute.bandcamp.com/

- Juan Serra

http://soundcloud.com/takesjuantoknowjuan

- Time Machine.

https://www.facebook.com/TimeMachineMadrid?ref=ts

- Tainted Clouds

https://artistsignal.com/taintedclouds
http://www.facebook.com/pages/Tainted-Clouds/212666528756504


DJ's:


- Gomad! & Monster

http://www.facebook.com/GOMADandMONSTER

- Gino Russo.

http://www.facebook.com/pages/Gino-Russo-artist-page/216581298416881?ref=ts

- Hot Square.

http://soundcloud.com/hot-square

- Pumuki Poetry

VII Aniversario (Sevilla)

VII Aniversario de Amigos de Silva en Sevilla. Martes 11 de Septiembre.


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